Siempre veo el lado positivo de los avances tecnológicos, soy una gran defensora de las ventajas de internet, con todo lo que esto conlleva, pero sin dejar de lado los inconvenientes que acarrea, sobre todo en las familias y en los adolescentes.
Hasta ahora no había reparado en un tipo de problema, que si bien no tiene su origen en internet, sí que lo fomenta, puesto que proporciona la (des)información necesaria para propiciarlo. Me refiero a las webs pro-ana y pro-mia.
Hasta hace unas semanas no sabía qué era una web pro-ana o pro-mia, pero me llamó la atención un artículo que leí en el periódico en el que se hablaba de una madre que estaba luchando porque se prohibieran este tipo de webs después de haber vivido un grave problema de primera mano.
Las webs pro-ana (anorexia) y pro-mia (bulimia) son sencillamente espeluznantes, una aberración, un sinsentido que pone los pelos de punta a cualquier padre o madre.
No me cabe en la cabeza, no le encuentro ni el más mínimo sentido a estas webs que hacen apología de desórdenes alimenticios tan graves como la anorexia y la bulimia. Que exista algo así, denominando a las participantes de su comunidad, en la mayoría de ocasiones cerrada, princesas, es tan ridículo que no doy crédito a lo que sin embargo está al alcance de cualquier persona que lo busque. Es aberrante que exista esta apología de un desorden alimenticio, al alcance de personas vulnerables.
Estuve buscando en Google y puede acceder a la parte no restringida de algunas de estas webs, en las que leí mensajes deleznables, animando a chicas a vomitar sin que sus padres lo notaran, a ayunar, a tener fuerza de voluntad para conseguir su objetivo de ser ¿princesas?
Internet es el paraíso de la libertad de expresión, todo el mundo puede encontrar un blog, una comunidad, un foro o una red social en la que sentirse identificado y participar. Pero este tipo de webs no tienen cabida en ningún lugar.
No obstante, también internet ha proporcionado a esa madre en lucha contra las webs pro-ana y pro-mia un medio para luchar por su prohibición. Change.org recoge su petición en la que ya he firmado.
Como madre creo que es lo menos que podía hacer.
Foto que ilustra este articulo del usuario Flebilis Rosa en Flickr bajo licencia Creative Commons.
Hace unos años que conocí estos blogs y me parecieron un escándalo. Cómo puede haber sitios así. Del mismo modo que se suprimen páginas de pederastia, deberían suprimirse páginas de este tipo. El trastorno seguirá estando, pero si estas chicas encuentran apoyo emocional desequilibrado de otras chicas en igualdad de condiciones, lo único que se consigue es empoderarlas y agravar el problema. Firmo y lo comparto.
Gracias María José, ojalá se consiga eliminar esas páginas.
Buenas… ya conocía este problema, a raíz de una noticia de hace unos años. Es cierto que deberían desaparecer pero, desde mi punto de vista, el principal problema, desgraciadamente, es que en el momento en que se persigan activamente lo único que se conseguirá es que se oculten todavía más pero que las chicas (y chicos, que también sufren estos problemas) que las buscan seguirán encontrándolas.
Ojalá la solución para esas fuentes de (des)información fuese tan sencilla como prohibirlas… sin embargo, es un buen primer paso.
Nesesito ayuda ya!
Hola Ana
Perdón por la tardanza en la respuesta. Dinos, en qué te podemos ayudar….